20 de enero de 2026 · 5 min de lectura
«Te hago la web en un día por 99€»: lo que nadie te cuenta
Las ofertas de webs ultrabaratas y ultrarrápidas proliferan en redes sociales. Te explicamos qué hay detrás, qué recibes realmente y por qué puede salirte más caro a largo plazo.
En Instagram y LinkedIn abundan los anuncios: "Te creo tu web profesional en 24 horas por 99€". Suena tentador, sobre todo si acabas de montar tu negocio y quieres estar online rápido sin gastar mucho. Pero antes de contratar, merece la pena entender exactamente qué estás comprando.
¿Qué es lo que realmente recibes?
Cuando alguien ofrece una web en 24 horas por menos de 200€, el proceso suele ser siempre el mismo:
- Eligen una plantilla de Wix, Squarespace o un tema de WordPress de entre miles de opciones gratuitas.
- Cambian el logo, los colores y los textos con el contenido que tú les das.
- Te entregan el acceso a la plataforma con el diseño ya aplicado.
Eso es todo. No hay diseño personalizado, no hay código propio, no hay optimización de velocidad ni estructura pensada para SEO. Es, básicamente, un trabajo de maquetación que cualquier persona con tiempo libre puede aprender a hacer en un fin de semana.
El resultado es que tu web se ve igual que miles de otras webs que usan la misma plantilla. Y el sistema sobre el que funciona —Wix, Squarespace o WordPress con plugins— pesa mucho, carga lento y te cobra una suscripción mensual sine die para mantenerte online.
El verdadero coste a largo plazo
El precio de 99€ parece bajo hasta que sumas lo que viene después:
- Suscripción mensual: Wix cobra entre 13€ y 39€/mes. En un año, has gastado entre 156€ y 468€ solo en mantener la web online.
- Dominio aparte: muchos planes básicos no incluyen dominio propio. Añade ~15€/año.
- Funcionalidades bloqueadas: si quieres añadir un formulario avanzado, un sistema de reservas o conectar con tu herramienta de email, normalmente necesitas un plan más caro o un plugin de pago.
- Dependencia total: si decides cambiar de proveedor o actualizar el diseño, no puedes llevarte el trabajo hecho. Empiezas desde cero.
Al final de dos años, esa "web de 99€" puede haberte costado 1.000€ sin que hayas podido mejorarla sustancialmente.
Lo que más duele: el SEO
Las plataformas tipo Wix generan código pesado y con estructura técnica que Google penaliza. No es una opinión: es un hecho documentado en múltiples estudios de SEO técnico. Sus páginas suelen puntuar por debajo de 50 sobre 100 en las métricas de rendimiento de Google, cuando el mínimo recomendable para no perder posicionamiento es 70.
Si tu negocio depende de que los clientes te encuentren en Google —y casi todos los negocios locales dependen de eso—, una web lenta construida sobre una plataforma pesada es un lastre desde el día uno.
¿Cuándo tiene sentido una web barata?
Siendo honestos: hay casos en que una web básica y barata cumple su función.
- Si solo necesitas una presencia mínima como tarjeta de visita digital y no esperas clientes desde Google.
- Si estás en una fase muy temprana de validación de negocio y en 6 meses puede que lo dejes.
- Si tienes muy claro que en un año la reharás con presupuesto real.
En el resto de casos —si quieres que la web trabaje para ti, que posicione en Google y que transmita profesionalidad— una web barata no es una solución, es posponer el problema.
La alternativa razonable
No hace falta elegir entre 99€ y 5.000€. Existe un punto medio que muchas agencias pequeñas y freelancers senior ofrecen: webs personalizadas, con código limpio, optimizadas para velocidad y SEO, en el rango de 500€ a 1.500€.
En ese rango obtienes algo que realmente es tuyo, que carga rápido, que posiciona bien y que puedes seguir mejorando sin estar atado a una plataforma.
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